Tiempo:
Personas/unidades: +/- 12 cupcakes
***INGREDIENTES***
Para los cupcakes:
- 225 gr. de azúcar
- 112 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (yo la tuve que meter un poco al microondas para que estuviera algo más derretida)
- 1 huevo
- 1/2 cucharada de cacao en polvo sin azúcar (yo le eché Nesquik normal, pero supongo que si lo echas sin azúcar quedará un pelín menos dulce)
- 1/2 cucharada de colorante azúl "Royal Blue" de Wilton (yo le eché un botecito de colorante de Dr. Oetker)
- 1 gota de colorante violeta "Violet" de Wilton (yo le eché otro botecito de colorante, pero rojo de Dr. Oetker, a falta del violeta)
- 150 gr. de harina
- 1/2 cucharadita de sal
- 120 ml de buttermilk*
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de vinagre
Para el frosting:
- 225 gr. de crema de queso (tipo Philadelphia)
- 125 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (aquí también la tuve que derretir un poco)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 450 gr. de azúcar glass
Para el buttermilk:
- 120 ml. de leche
- 1 cucharada de vinagre blanco o zumo de limón
***PREPARACIÓN***
Preparamos el molde y las cápsulas y ponemos a calentar el horno a 180º.
*Si no encontramos buttermilk por ninguna parte, lo haremos nosotros mismos. Mezclamos 120 ml. de leche con una cucharada de vinagre blanco o zumo de limón y dejamos reposar unos 10-15 minutos.
En un bol grande, batimos el azúcar con la mantequilla hasta que quede cremoso.
Añadimos el huevo y continuamos batiendo.
Agregamos ahora el cacao, el vinagre, la esencia de vainilla y los dos colorantes. Batimos hasta que quede homogéneamente azul (a mí me quedaba más bien un azul verdoso, al no contar con los colorantes de la receta original).
Tamizamos la harina con la sal y el bicarbonato. Añadimos, poco a poco y alternando, la harina y el buttermilk.
Pasamos la masa a las cápsulas (dejando que nos sobre un poco de masa). Muy importante rellenar un poquitín menos de la mitad de la cápsula, porque luego suben y os pasará como los míos, que se desbordarán un poco.
Horneamos durante 20-25 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Extendemos la masa sobrante sobre un papel de cocina y lo metemos en el horno durante unos 10 minutos. Con un cortador no muy grande de formitas, cortaremos la lámina del bizcocho, para usarlo después de decoración del cupcake (esto no lo hice yo ya que tenía unas estrellitas y lunitas para topping).
Para el frosting de queso, batiremos la mantequilla y el queso y cuando estén totalmente unidos, añadiremos el azúzar glass y la esencia de vainilla.
Con una manga pastelera, cubriremos los cupcakes con el frosting y decoramos al gusto.

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